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No soy la confidente de mis hijos, pero a veces me cuentan todo (sinceramente no me gusta), “a veces no tienen secretos conmigo” en muchas ocasiones he escuchado a amigas asegurar que entre ellos y sus hijos existe una gran complicidad que desemboca en la amistad. Y me causan gracia y hasta ternura por la sinceridad de ese pensamiento. Pero por favor, madre e hijaseamos adultos y coherentes. Nadie quiere ser “amigo” de mamá o papá. De hecho, estoy segura que habrá un momento en su vida que les pareceremos verdaderos demonios y malvados por no ceder a sus miles de propuestas que te harán y tu no aceptaras.

“Yo quiero ser la amiga de mis niños” me han dicho muchas amigas y amigos, ”pues yo no”. Es muy simple y sencillo no me interesa ser la amiga de mis hijos, yo solo quiero ser….su mamá. Estoy 100% segura de que me oculta muchos secretos y que seguramente de vez en cuando les parezco detestable, cuando me piden llegar dos horas más tarde de lo previsto, o ver la película de súper miedo, o simplemente poderse comer la tableta de chocolate antes de la comida… y yo me niego.

Los padres tenemos que aportar la coherencia

Al fin de cuentas soy la persona que les exige orden y les impone muchas reglas. “No hagas esto, no digas lo otro, vístete bien, deja el móvil, estudia….aplícate”. Hay miradas que son fulminantes que me indican que les parezco anticuada y que, según ellos les entiendo poco o nada de la juventud (a todo esto tengo 35 años jajaja) pero para ellos jamás estaré 100% en su onda aunque me quieran con locura.

En una ocasión después de una discusión con mi hijo mayor, le dije -si tuviera tu edad sabría como hacer las cosas para mantener a mi mamá contenta!! El me contestó, no mamá si tuvieras mi edad yo no sería tu amigo por que eres una regañona, obsesionada con el orden… se echo a reír con una mirada cariñosa me dio un beso en la frente y me dijo anda tonta pero eso si, eres la mejor mamá del mundo.

Confianza madre e hijo no es igual a ser su amiga

La verdad es que desde mi punto de vista, los padres no podemos ser los mejores amigos de nuestros hijos, ojo, otra cosa es tener confianza entre vosotros pero de ahí a llamarlo amistad a creernos amigos de nuestros hijos quinceañeros hay un paso grande. Y creo que de hecho, no deberíamos serlo. La diferencia de conocimientos en la tecnología de esta nueva generación, de edad y otros factores nos lo hacen casi imposible y perjudicial. Mis hijos me han hecho alguna confidencia que yo nunca habría imaginado contarle a mi mamá también es cierto que seguramente habrá muchas cosas que no me cuentan por que estoy fuera de su lista. Mi madre tampoco fue amiga mía y la suya mucho menos de ella. ¿No les sucedió lo mismo? Las peleas que tenía con mi madre durante mi adolescencia fueron verdaderamente apoteósicas jajaja ufff… mejor no recordar y la amaba con locura, pero no entendía muchas cosas que yo se supone que si entendía.

Las confidencias que se hacen a los amigos nunca podremos compararlas con las que le hacemos a nuestros padres. Existe una barrera intangible compuesta de respeto y pudor que impediría que esa “amistad” fuera verdaderamente profunda y más importante aún, real.

Es verdad que es importante que nuestros hijos tengan confianza en nosotros y cuenten con nuestro todo apoyo, tenemos la responsabilidad de guiarlos hacia una vida saludable a nivel emocional enseñándole a veces con mano dura y firme cuando creemos que no van por el camino correcto, que algo que hacen no lo vemos bien y les perjudicara y que en muchas ocasiones sus decisiones no son las más adecuadas, especialmente cuando aún no pasan la adolescencia.

¿Porqué quitarnos ese don tan especial que nos dio la vida, ese regalo y responsabilidad de ser MADRE?

Todo esto que os cuento me hizo recapacitar que no quiero ser la amiga de mis hijos, simplemente quiero ser su mamá…

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