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Y es que a veces cuando sacamos escasos 5 minutos de nuestro tiempo, nos paramos a pensar esa pregunta dichosa y te inunda de sentimientos encontrados… te pones a recordar el día a día y seguro te resultará familiar.

Oh Dios, es la hora de salir corriendo, me tengo que maquillar y peinar en 5 minutos,mientras vas dando gritos a los peques para que se pongan los abrigos y se enfunden las carteras. Te das cuenta que desde hace 3 días la peque me recuerda que se acabó la crema suavizante del pelo y sino no se baña por que le estira al peinarse. Tengo que sacar 10 minutos de donde no los tengo para hacer una mini compra de última hora que acaba siendo un súper carro lleno de tonterías y por supuesto la crema suavizante…

imagen malas madres

Intentas cuadrar las horas, para poder salir una vez al mes con el papi que siempre se acaba llevando las broncas de MAMA y las aguanta a las 1000 maravillas.

Te das cuenta el tiempo que hace que no ves una película sin un -MAMA ¿y eso porque?-, que cada dos por tres tienes que ir corriendo a la panadería de al lado del cole a comprar el desayuno por que nuevamente se nos olvidó, o simplemente no había para llevarnos al colegio jajaja.

Tienes el mismo bolso durante unos meses porque no tienes tiempo para cambiarlo o cuando vas a comprarte uno siempre ves algo para los peques que te enamora…«que espere el bolso!!!»

Oh no!!!! Se me volvió a olvidar el cumpleaños de mi mejor amiga…otra vez voy a tener que ponerle la excusa, que uno de lo nenes estaba malito y con tanta cosa en la cabeza se pasó el llamarla.

Así es el día a día de ¿malas madres?

Todo esto y mucho más es lo que tenemos que vivir las madres o como yo digo, malas madres, por que es verdad, no somos perfectas, pero si intentamos serlo cada día un poquito más, y al fin y al cabo lo mejor de todo esto es que son nuestra alegría, nuestra felicidad, con una sonrisa nos hacen pasar de sentirnos penosamente atormentadas y estresadas a sentirnos inmensamente afortunadas por tenerlos a nuestro lado. Porque vale la pena mil momentos de estrés por una simple sonrisa dibujada en su carita.

Regalemos a nuestros niños una vida sin perjuicios, sin tabúes, sin restricciones por puros dichos antiguos… juguemos, sí juguemos a hacer castillos de arena en el parque y déjale que se manche ese vestidito blanco… comer chocolate llenándose la cara y ¡¡chuparse los dedos!!! Saltar en la cama con vuestra canción favorita de fondo y que se escuche más vuestro grito que la canción!!!!

Así me encanta ser y estoy muy orgullosa de pertenecer a esta especie en potencia de MALAS MADRES.

Si te ha gustado este artículo, consulta este más nuevo de porque no me siento una mala madre por salir de fiesta con mis amigas, o no le dí el pecho a mis hijos y no por ello soy mala madre.

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