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A veces el cansancio puede conmigo y se apodera de mi el mal humor y veces aunque sin quererlo entre un –te quiero amor mio-, se me escapa un – ¡No puedo más! me tienes cansada- . Y pasando apenas 5 minutos me siento como un trapo, como la peor madre del mundo. Algunas veces hasta busco el rincón mas escondido de la casa para poder llorar a escondidas y sola sin que nadie se de cuenta, pero va ella y me encuentra, regalándome una de sus sonrisa y con su pequeña voz dulce me dice – ¡te encontré!- Es en ese momento en el que mis lágrimas de agobio se convierten en mil despreocupaciones y sonrisas sin rencores.

¿Qué sienten los hijos cuando ven a las madres llorando desconsoladas?

 

Yo muchas veces me pregunto como puedo ser tan dulce y a veces tan gritona y mandona, y aun así ella me acepta y

después de un berrinche de mamá de mis gritos y mis retos ella vienen hacia mi con su dulce vocecita y me dice: ¿mami?, como tratando de decir “ya esta no te enfades,mejor jugamos’’. Es en ese momento donde la culpa y el mal cuerpo se te queda clavadito en el pecho y la mente, y haciéndote la durilla con un gesto un tanto que sea la última vez, te acercas a ella la miras a los ojos, la abrazas, le pides perdón y ella sigue sonriendo, cogida de mi mano intentando que me valla a jugar con ella, o enseñarme su súper dibujo ese que me había echo antes de que llegara y viera el desorden de su cuarto. Y que me pusiera a gritarle y posteriormente evidentemente el sentimiento de culpa y las lagrimitas de sentirme mal por ser tan dura con ella.

 

Necesitamos más tiempo para nuestros hijos.

 

Y sabéis, yo en realidad solo se que lo quiero con locura, tal vez no haya tiempo suficiente en esta vida para poder demostrarle lo que puedo llegar a sentir por ella aunque a veces mi cansancio y mi agotamiento me ganan, mi mal humor me traiciona y me gasta malas pasadas, pero luego después de todo me doy cuenta que ella no tiene la culpa… Es muy bonito esto de ser mama , no lo dudo… pero es tan difícil nuestro papel y eso no puedo negarlo, pero siempre tenemos algo súper reconfortante al finalizar el día que borra todo lo malo convirtiéndolo en lo mas maravilloso de mundo “su sonrisa’’.

Solo espero que con el paso del tiempo aprenda a ser una mamá paciente, tranquila como es ella, quien me aguanta en los peores de mis días y siempre me invita a provocarme la mejor de mis sonrisas, me regala mil caricias sin importar nada de nada y sin pedir nada a cambio. Solo puedo decirte perdón por mis malos días y gracias por enseñarme a vivir esta vida loca de las mamas molonas.

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