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No me siento mala madre por salir con mis amigas

Estoy nerviosa!!! Sí, sí nerviosa se acerca el sábado y me voy con mis amigas ¡yuju! Que alegría, que alboroto, parezco una niña pequeña buscando entre la ropa de mi armario algo que llevo años luz sin ponerme por que me parece muy arreglado para el día a día, hasta pienso en irme a comprar algo de ropa, jajaja me pasan mil preguntas; ¿oye zapato de tacón o manoletinas?… ¿botas altas o bajas? AINS que nervios… ¡esto tendría que pasar más a menudo! Me encanta esta sensación…

¿Se supone que tendría que tener remordimientos por dejar a mis hijos con mi madre y yo irme de copas con mis amigas?no me siento mala madre por salir de fiesta con mis amigas Bueno tal vez muchas de vosotras piensa que soy una mala madre después de leer esto, pero no tengo ni el más mínimo remordimiento, es más estoy deseando, contando las horas para que llegue el sábado y poder disfrutar de mí, solo de mí y nada más que de mi, sí como lo lees TAN SOLO DE MI… reír sin mirar atrás a ver si la peque está haciendo alguna de sus trastadas… o sin tener que mirar el móvil para ver si el mayor a llegado a casa o simplemente no preocuparme de tener que hacer la cena o la comida. Sólo pensar en mí desde el viernes a la noche… como leéis maletita echa y con las abuelas jajaja y yo a descansar y desconectar de niños y hasta el domingo mamá no estará disponible para mis tres tesoros que los amo con locura, pero también me tengo que amar yo y ver cuando es necesario desconectar del mundo y echarme unas risas con mis amigas que estoy segura me renovarán 100%.

¿Por qué no me siento mala madre?

Porque me merezco por un día dejar atrás el estrés del colegio, las comidas, el trabajo, las peleas de hermanos… Dejar de ver el babytv aunque a veces me divierta verlo soy sincera y lo odio, ufff, y de la Dora la explotadora ya ni hablo… Así que el viernes será la televisión para mi… el cuarto de baño para mi… comeré pizza y prometo llenar la bañera hasta arriba y bañarme con una copa de vino y relajarme jajajaja para el sábado levantarme súper relajada y disfrutar el día sin ningún estrés, ¿Qué os parece? Como he dicho alguna de vosotras pensaréis que soy mala malísima un estilo a madrastra de Blanca Nieves, pero sinceramente pienso que hay veces que sin darnos cuenta nos olvidamos que aparte de ser mamás, somos mujeres, personas y sin darnos cuenta nos olvidamos de ello, creyendo que haciendo más a menudo lo que yo voy a hacer este fin de semana nos volveremos malas madres, o simplemente la gente pensará mal de nosotros… ¿Y qué?

madres de fiesta con las amigasSaquemos a esa niña de 20 años que tenemos dentro más a menudo, no por ello vas a querer menos a tus hijos pero tal vez si por ello mañana le regales a tus hijos más sonrisas verdaderas sin estrés necesarios…. ¿Salimos?…

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¿Con mamá o con papá? La elección de un niño de padres separados

A veces la vida te pone mil piedras en el camino y aún sabiendo que esas piedras son súper difíciles de saltar, consciente o inconscientemente ponemos esas mismas piedras a lo que más queremos en nuestra vida a NUESTROS HIJOS, aquí os cuento…

Yo tal vez inconscientemente puse esas piedras a mis hijos en el momento de mi separación, y tal vez tú, y tú y también tú…un niño triste tiene que elegir entre mamá o papá. son momentos duros en los que tenemos que actuar de una forma muy fría para que ellos no pasen por lo mismo que pasamos los papás y mamás. Un día en casa cuando estaba reciente mi separación me senté con mi hijo y al mirarlo a los ojos me di cuenta que estaba fallando en algo tan importante como en no preguntar como se sentía él y su hermana, yo solo daba por echo que lo que yo pensaba que ellos sentían era lo que era, pero me di cuenta que nunca le había preguntado por sus sentimientos… se acercaba navidad y le pedí que por favor escribiera en un papel todo lo que él sentía en esos momento como si fuera un carta para los reyes magos, aquí os dejo lo que días después me dio, metido en un sobre en forma de carta para que la entregara a algún rey y pudiera hacer magia…

Carta a los reyes magos

Queridos reyes magos:

Hoy os quiero escribir esta carta en mi nombre Y en el de mi hermana pequeña. Se que aquí no voy a pedir regalos pero si voy a pedir algo que tal vez sea difícil pero como sois magos SEGURO podréis hacer magia y conceder este deseo.

Siempre he sido un niño feliz y quiero seguir siéndolo, El otro día escuche como papá le decía a mamá que dentro de poco tendríamos que ir yo y mi hermana a un sitio llamado ”juzgado” y que seriamos nosotros quien decidiríamos donde ir a vivir, si con papá o con mamá, me dió un poco de miedo por que le escuché llorar pero luego me calme por que le vi salir de la habitación sonriendo y gritándome guapo como siempre suele hacer, me abrazo fuerte y sentí su sonrisa en mi mejilla aún al pensar parecía muy fría y mojada su cara…

Por razones que son de mayores se ve que no vamos a vivir todos juntos y esta noticia me pone triste. Para mí, papá , mamá y mi hermana son lo más importante de mi vida, es difícil pensar que esto algún día cambie. No quiero que papá deje de llevarme al fútbol entre semana ni que deje de venir a los partidos. Me gusta, cuando llega a casa verle me pellizque y me llame campeón. No quiero perderme las comidas que prepara mamá, ni dejar de ver la cara de mi hermana cuando mamá le cuenta un cuento de princesas y menos quiero perderme esos ratitos en el sofá que me dedica mami cuando la enana esta acostada. No quiero dejar de ver como por la mañana me dan el beso de buenos días ”los dos” y ”los dos” se ponen a reírse cuando a papá se le mancha la camisa con el café o hace el que se cae para sacarle una sonrisa a mamá por que esta estresada por las mil cosas que tiene que hacer desde por la mañana.
No entiendo por que tengo que ir al juzgado si se supone que es de mayores y yo solo soy un niño, mamá y papá siempre dicen que las cosas de mayores no las pueden hacer los niños, que raro que esto si…

Ahora bien, si tengo que ir tengo claro lo que voy a decir: que os quiero muchísimo a los dos y quiero estar igual de tiempo con los dos, pido seguir haciendo las mismas cosas que hacía antes con los dos, quiero que los dos sigáis hablando con mis profes, cuando llegue a casa pueda llamaros por teléfono, que ninguno de los dos mande más y que aún discutiendo, los dos toméis decisiones que nosotros por ser pequeños no debemos tomar.

Esto es lo que más deseo en este mundo, quiero estar y tener a mi papá y a mi mamá. El otro día en el colegio escuché algo que no me gusto nada. La mamá de Cristina no la deja hablar con su papi, cuando éste le llama hace ver que no hay cobertura, cuando le toca estar con él le dice que está enferma y siempre habla mal de él Además, la ha apuntado a hacer natación los martes al salir del cole, justo el único día que puede estar con su papi… Cristina siempre esta triste por todo esto y no quiero que me pase a mi también. El papá de Antonio se fue con una chica joven y no lo ve, ni le llama y, además, no ayuda a pagar el cole ni la casa ni nada y su madre trabaja doce horas al día para atenderlo todo. Tenemos otra compañera en clase que se llama Eli, ella es la que mas hablo de los cuatro por que ella ya fue al juzgado ese y tuvo que decir bien alto que quería estar con los dos papas el mismo tiempo, pero que no sabe porqué, aunque tenía pruebas, a su papá sólo lo ve una tarde y lo echa mucho de menos. ¿Pruebas?, ¿qué son pruebas?. Será por eso que papá anda detrás de los médicos y de los tutores del colegio para que le den unos papeles. ¿Y, porqué mamá no los pide, es que no los necesitará también?. Digo yo, ¿no son iguales?.

La verdad es que después de aquel día entiendo algo más las cosas: Creo que ninguno de los tres amigos es feliz. Por que sus papás se hacen daño y ellos lo notan. No quiero saber nada de leyes, creo que tampoco las entendería y no veo normal que una señora que hace de juez que no va a conocer nunca a mi hermana y que a mí me va a ver cinco minutos tenga que decidir con quién y cómo tenemos que vivir porque la ley dice que hay que escoger entre papá y mamá. ¿Que lio verdad?

Así, mis queridos Reyes Magos os voy a pedir, ya que sois adultos, que lo sigáis siendo y que nos dejéis a los niños seguir disfrutando de nuestra infancia y creyendo en vosotros. Ya que ésta es la carta más mágica que he escrito nunca, también quiero que la jueza aparte de oír escuche a todos los niños. Y a los que hacen las leyes, les diría lo mismo que me dice mi profe de lectura: ¡¡Si sabes que lo puedes hacer mejor, HAZLO!!

Firmado: un niño con un deseo

Pues esta es la carta que me dejó mi hijo para dar a los reyes magos, ni un regalo, solo un deseo y quien más mágicos que los padres para conceder ese gran deseo… este es el mensaje que muchas veces los hijos de padres separados nos quieren dar y como yo no supe ver hasta que no lo escuché o en este caso leí. No dejemos que sufran como nosotros sufrimos, nuestro cometido es hacerlos felices y dejar atrás todo lo que les produzca tristesa…
SEAMOS LOS REYES MAS MAGICOS DE NUESTROS HIJOS…

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Mi primer gran amor, mi hijo.

Hace uno días estuve hablando con mi amiga sobre la diferencia que se siente entre el primer hijo y el segundo y el por quécarta a mi hijo y primer amor al nombrar la palabra ”diferencia” produce cierta inseguridad sobre todo a las madres que tenemos mas de un hijo, por que sabemos que a todos los amamos con locura. Tal vez esto suene un poco contradictorio, pero necesito y tengo que agradecer muchas cosas a mi primer hijo es por eso que me anime a hacerle esta carta a mi hijo, que seguro cuando era pequeño se hizo muchas preguntas como estas, ¿por que mi mamá ya no es entera para mi?, ¿por que tengo que compartir a mi mamá? y seguro que no entendía que mamá tenia mucho amor para los dos… él imagino que no entendía de cambios, estaba acostumbrado que su mamá era solo de él, no tenia que esperar y ademas tenía toda mi atención, hasta que llego el día que tuve que fraccionarme cuando llego la hermanita.

La carta

 

Hola mi pequeño, siento la necesidad de escribirte, por que hoy recordé tus primeros años cuando dejaste de ser el pequeñín de la familia para convertirte en el hermano mayor, recordé cuando tenia en brazos a tu hermanita y me pedías jugar contigo y no podía, me mirabas con tus ojitos y sin entender muy bien por que te ibas y seguías jugando sólito a chutar al balón o a los coches… Recuerdo la primera vez cuando cambiaba a la pequeña, tu viniste corriendo para pedirme ir al baño a hacer pipí, no supe que hacer, te expliqué que me esperaras unos minutos por que no la podía dejar solita y me moría de pena verte bailar y como te aguantabas, cuando termine a la velocidad de la luz (por supuesto) fuí en tu busca para llevarte corriendo al baño, pero ya era tarde y con carita de pena me dijiste que te perdonara. Me sentí tan mal… pero sé que este tipo de cosas suelen pasar cuando tienes más de un niño.

Quiero que sepas que eres lo mas maravilloso que me pasó en la vida y siempre serás mi primer amor, recuerda el primero. No el único pero si el primero….ahora a tus 15 años seguro que lo entiendes, pero hubo tiempos en los que creí que nunca te lo sabría pagar de ninguna forma lo que me hacías sentir con tus miradas, tus besos, tus risas me daban paz y felicidad, dentro de ese alboroto de vida cuando tienes a tu segundo hijo.

No sabría como pagártelo por que aunque ahora seguro te rías al decírtelo, no es poca cosa y te voy a contar el por que: contigo aprendí a amar de la manera más pura, incondicional e infinita que existe. Es imposible dejar de amar a un hijo y yo te amaré a ti y a tu hermana hasta mi último suspiro y vuestras caritas serán las últimas que vea en mi mente antes de cerrar mis ojos Si, así de dramática… ya me conoces como soy…

”Tu me cambiaste”, sí suena a típico pero es la verdad pequeño. Nunca más fui ni volví a ser la misma Vicky de antes (antes que tu nacieras), desde el día que me enteré que te esperaba mi chip cambio y me convertí en mamá. Cambiaste mi perspectiva de ver las cosas, me volviste en una mejor persona, en alguien más madura, con más responsabilidades, sacaste a relucir lo mejor de mí y mejoraste lo peor. Aumentaste mi capacidad de amar, contigo siento que mi corazón es más grande y llegué a pensar por un momento que en cualquier momento podría explotar de lo que me hacías sentir.

Al convertirme en mamá me enseñaste tanto de la vida, que estoy segura que tu viniste no para aprender de mi sino yo de ti. Eres mi pequeño maestro y a la vez mi mayor reto, fuiste la primera persona que he amado de manera tan intensa, fuiste la primera persona a la que he cuidado con mi vida entera y la primera persona a la que he puesto en mi lista de prioridades incluso antes que a mi misma. A veces creía sentirme hasta obsesionada porque no podía dejar de pensar en ti todo el día, era imposible hacerlo, podía pasarme horas y horas mirando como dormías y hasta incluso llenarte de besos hasta el cansancio…

Ser el primer hijo tiene algunas desventajas , fuí primeriza y cometí varios errores contigo por que el día que tu naciste, nací yo como mamá y te aseguro que nadie te enseña a ser madre. La maternidad es una de las cosas más difíciles y complejas que me ha tocado vivir, aunque es verdad que la más gratificante.

Me equivoque y algunas veces fui muy permisiva, cometí el típico error que muchas primerizas cometen: el querer darte todo por ver esas adictivas sonrisas tuyas. A veces me daba pena decirte no y peor aún cuando me ponías esos ojitos tu lo sabias y caía rendida a ti. Poco a poco aprendimos y y cambiamos ese error… Algunas veces sigues viniendo y me dices “poooorfis” y aunque me de pena decirte NO y mantenerme en mi decisión, sé que es lo mejor para ti jejeje y no cambio ya lo tengo controlado. Así que cuando eso suceda y de pronto mamá te parezca la bruja del cuento, recuerda que todo lo que yo haga para vosotros tiene un porqué y siempre (jamás lo dudes) será el bien de ustedes.

Tu hermana vino a hacer muchos cambios, de pronto y de la nada, el mundo ya no giraba en torno a tí, pero eso es bueno mi amor, porque creciste entendiendo que tu no eres el ombligo del mundo y sabrás y serás consciente de las demás personas que están a tu alrededor. Me imagino que fue difícil, pero siempre estuviste con tu sonrisa para ayudar a mami. Recuerdo que siempre caías rendido a las caritas de tu hermana, a sus sonrisas y al final fue imposible que no la amaras como yo te amaba a ti y te convirtieras en su protector. Todo el día querías abrazarla, hacerle cariños y no te cansabas de decirle mi hermanita guapa, sé que te mueres por ellas y sé que ellas se mueren por ti (aún con vuestras peleas). Recuerdo que con el tiempo ella te seguía con sus miradas a todos lados que ibas, eras su referente y lo seguirás siendo… Ella será más que tu hermana, será literalmente tu mejor amiga, cómplice, compañera, tu eterna fans… y mientras tanto yo estaré aquí… derritiendo me como un helado al sol por vosotros tres.

Cariño, tu como primer amor fuiste quien agrando mi corazón para que cuando llegó tu hermana encontrara suficiente amor para los dos, ella llegó a mi vida para dosificar ese intenso amor que siento por tí. Tu eres y serás mi primer amor, mi primer hijo, mi primer error y acierto como madre, serás mi primer niño y mi primer adolescente, mi primer gran maestro de la vida, porque estoy más que segura que ni juntando todos mis años de estudio he aprendido tanto como lo hago contigo día a día

Gracias por tanto, mi primer gran amor.

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No quiero ser su amiga, solo quiero ser su mamá

No soy la confidente de mis hijos, pero a veces me cuentan todo (sinceramente no me gusta), “a veces no tienen secretos conmigo” en muchas ocasiones he escuchado a amigas asegurar que entre ellos y sus hijos existe una gran complicidad que desemboca en la amistad. Y me causan gracia y hasta ternura por la sinceridad de ese pensamiento. Pero por favor, madre e hijaseamos adultos y coherentes. Nadie quiere ser “amigo” de mamá o papá. De hecho, estoy segura que habrá un momento en su vida que les pareceremos verdaderos demonios y malvados por no ceder a sus miles de propuestas que te harán y tu no aceptaras.

“Yo quiero ser la amiga de mis niños” me han dicho muchas amigas y amigos, ”pues yo no”. Es muy simple y sencillo no me interesa ser la amiga de mis hijos, yo solo quiero ser….su mamá. Estoy 100% segura de que me oculta muchos secretos y que seguramente de vez en cuando les parezco detestable, cuando me piden llegar dos horas más tarde de lo previsto, o ver la película de súper miedo, o simplemente poderse comer la tableta de chocolate antes de la comida… y yo me niego.

Los padres tenemos que aportar la coherencia

Al fin de cuentas soy la persona que les exige orden y les impone muchas reglas. “No hagas esto, no digas lo otro, vístete bien, deja el móvil, estudia….aplícate”. Hay miradas que son fulminantes que me indican que les parezco anticuada y que, según ellos les entiendo poco o nada de la juventud (a todo esto tengo 35 años jajaja) pero para ellos jamás estaré 100% en su onda aunque me quieran con locura.

En una ocasión después de una discusión con mi hijo mayor, le dije -si tuviera tu edad sabría como hacer las cosas para mantener a mi mamá contenta!! El me contestó, no mamá si tuvieras mi edad yo no sería tu amigo por que eres una regañona, obsesionada con el orden… se echo a reír con una mirada cariñosa me dio un beso en la frente y me dijo anda tonta pero eso si, eres la mejor mamá del mundo.

Confianza madre e hijo no es igual a ser su amiga

La verdad es que desde mi punto de vista, los padres no podemos ser los mejores amigos de nuestros hijos, ojo, otra cosa es tener confianza entre vosotros pero de ahí a llamarlo amistad a creernos amigos de nuestros hijos quinceañeros hay un paso grande. Y creo que de hecho, no deberíamos serlo. La diferencia de conocimientos en la tecnología de esta nueva generación, de edad y otros factores nos lo hacen casi imposible y perjudicial. Mis hijos me han hecho alguna confidencia que yo nunca habría imaginado contarle a mi mamá también es cierto que seguramente habrá muchas cosas que no me cuentan por que estoy fuera de su lista. Mi madre tampoco fue amiga mía y la suya mucho menos de ella. ¿No les sucedió lo mismo? Las peleas que tenía con mi madre durante mi adolescencia fueron verdaderamente apoteósicas jajaja ufff… mejor no recordar y la amaba con locura, pero no entendía muchas cosas que yo se supone que si entendía.

Las confidencias que se hacen a los amigos nunca podremos compararlas con las que le hacemos a nuestros padres. Existe una barrera intangible compuesta de respeto y pudor que impediría que esa “amistad” fuera verdaderamente profunda y más importante aún, real.

Es verdad que es importante que nuestros hijos tengan confianza en nosotros y cuenten con nuestro todo apoyo, tenemos la responsabilidad de guiarlos hacia una vida saludable a nivel emocional enseñándole a veces con mano dura y firme cuando creemos que no van por el camino correcto, que algo que hacen no lo vemos bien y les perjudicara y que en muchas ocasiones sus decisiones no son las más adecuadas, especialmente cuando aún no pasan la adolescencia.

¿Porqué quitarnos ese don tan especial que nos dio la vida, ese regalo y responsabilidad de ser MADRE?

Todo esto que os cuento me hizo recapacitar que no quiero ser la amiga de mis hijos, simplemente quiero ser su mamá…

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La excursión de nuestros hijos que hacemos nuestra

¿Recordáis cuando de pequeñas íbamos de excursión y nuestras mamas se quedaban en casa o trabajando?

tres niños de excursón
En mi caso mi mamá trabajaba pero puedo prometer que aunque no hubiera trabajado jamás hubiera venido a una excursión de mi hermana ni mía. No porque fuera mala madre, sino por que siempre respeto nuestra infancia y dentro de ella sabía que ese era un momento entrañable del cual teníamos que disfrutar con nuestras amigas y amigos. Pero aún recuerdo mas allá, las mamas de mis compañeros tampoco iban, se quedaban en casa limpiando, preparando la comida o incluso descansando de los pequeños trastos que éramos, hoy en día muchas pensarán, !valla madres!… pero sinceramente y lo que disfrutábamos solas.. Era nuestro momento y ellas nos dejaban que lo disfrutáramos….

Cuando tuve mi primer hijo prometo que en su primera excursión pusieron un número de madres, 3 en concreto para ir con los peques en ayuda de las profesoras y recuerdo que se apuntaron unas 15 y se peleaban entre ella para ir, alegando un absurdo motivo. Yo estaba allí viendo esos momentos y me sentía culpable por que sinceramente ni quería ni me apetecía ir y más aún recordando mis excursiones sola con mis amigas, nuestros momentos… fui corriendo a mi madre le dije mi sentimiento y el por qué ella nunca fue conmigo a una excursión, tal vez así entendería el motivo por el cual mi poco interés en acompañar yo a mi hijo. Mi mamá me sentó en el sofá y me dijo: me moría de ganas de ir contigo a una excursión y ver tu cara de felicidad disfrutando de tus compañeras y de las experiencias de sentirte libre de mamá y papá, pero entendía que eso formaba parte de tu infancia de esa infancia que tienes que vivir sola, por que no siempre yo iba a estar a tu lado cariño… y creo que lo hice bien por que hoy por hoy sabes dejar su espacio a tu hijo, algo que cualquier niño o persona necesita.

La verdad de hoy por hoy

Después de tener 3 hijos y ver mil momentos de excursiones cada día me siento más y más orgullosa de mi actitud, muchas mamis ponen el ejemplo -es que mi hijo es muy malo, es que es un trasto… si no voy yo no va el niño por que no me fijo de él y si le pasa algo!!!!- Como esas mil de escusas más y ahora digo yo, ¿de verdad hemos llegado al extremo de robarle ese momento de felicidad a nuestros hijos?… sí lo sé, muchas de las que me leéis pensaréis mi hijo es feliz si estoy yo jajaja si por supuesto y si no estás también e incluso más, le darás la oportunidad de hacer lo que quiera con sus compañeros sin tener que mirar si mamá le reñira… recuerda con ellos van profesionales que se responsabilizan de ellos y que te aseguro que los llegan a querer y cuidar como a sus propios hijos.

Últimamente le robamos momentos de su vida por protegerle del mundo sin darnos cuenta que no siempre vamos a estar a su lado por desgracia, enseñándolos a ser libres, a disfrutar sin nosotras, a ser impedientes de nosotras, no hagamos de sus excursiones nuestras, son suyas y es nuestra obligación dejarles que las disfruten, no busques excusas tontas para disfrutar con él. Recuerda, tienes toda su vida para disfrutarla junto a tus hijos, regálale ese momento, que tu mamá ya te regalo a tí.

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Ese botón de off tan necesario en las madres

Las madres tenemos un botón invisible que pone OFF, que hay veces que necesitamos dar para desconectar y olvidarnos del mundo que nos rodea aunque sea por unos momentos. En mi caso necesito algunas veces pulsarlo para así poder escaparme un poco de la estresante realidad, necesito disfrutar de mi soledad, necesito reír sin un por qué, necesito dejar el móvil a un lado y sentir que nada me preocupe, necesito dejar de lado “ser madre”.

Seguro que muchas de vosotras estaréis diciendo que loca, valla madre, os echareis las manos a la cabeza…. No os madre descansandopreocupéis ya me lo han dicho otra veces, – ¿que pasa que tus hijos te molestan?, -¡!yo voy con ellos a todas partes, sin ellos no estaría tranquila¡¡-. La verdad que me parece estupendo la forma de pensar de esas personas, a mí, mis tres hijos no me estorban pero no quita que necesite ese momento de soledad para reencontrarme conmigo misma el cual creo que es bueno para todo ser humano. Llevo siendo madre 15 largos años y al principio costaba esa desconexión, tal vez era yo mas dependiente de ellos pero con el tiempo me di cuenta que me reseteaba como mujer por lo tanto le aportaba más felicidad a mis hijos.

La factura emocional

 

Tal vez no sea la mejor madre y estoy segura que tampoco la peor, pero hay días que me siento tan sobrepasada, tan al limite, que sin darme cuenta me ahogo en problemas que a simple vista ni están, o son súper fáciles de resolver. Eso desencadena en enfrentamientos con cualquier persona que pase por mi lado, el que mas pasa por mi lado ¡!tachan!! MI MARIDO. Es decir la factura es emocional y la paga él, sin en realidad buscarlo ni merecerlo.

Al principio cuando me dí cuenta de mi “botoncito” y le daba sentía sentimientos de culpabilidad, joder que mal me sentía y eso que estaban con su papá, pero bueno con el tiempo me acostumbre y la verdad ahora me siento estupenda en ese momento.

Con el tiempo he aprendido que la maternidad es un punto de inflexión para la mujer, aquí aprendemos mucho de nosotras mismas, donde nos entregamos enteramente a otro ser, nuestro hijo. Pero también con el paso de los años me ha enseñado que no nos podemos descuidar como mujeres bellas, que es lo que somos. Por nuestra biología y cultura nos entregamos 100% a la crianza de nuestros hijos y tendemos a descuidarnos mucho, dejando de lado nuestras propias necesidades sean del tipo que sea.

Por eso es bueno buscar nuestro espacio, nuestros momentos, en el gimnasio, dando un paseo, en el cuarto con la música a todo trapo, ir con amigas a tomar un vino y echar unas risas, puede sonar egoísta eso de buscar mi momento de desconexión de cerrar lo ojos y sentir mi silencio, eso de hablar con amigas sin estar pendiente de nada mas que de nuestras risas o el irme con mi chico al cine a cenar y pasar una noche loca de amor, pero suene como os suene es tan efectivo… desde que somos padres nuestros momentos de intimidad se resumen a minutos de escasos días de la semana, aun añoro esos días de lluvia tirados los dos en el sofá , nuestros juegos de cosquillas… sin importarnos nada mas que el estar juntos el y yo. Recordemos que aparte de ser madres también somos mujeres y tenemos pareja… no la pierdas.

La conclusión.

 

No te descuide, tus necesidades son muy importantes, valórate y date todo lo que necesites. Eso actuará de forma muy positiva a todas las personas que están a tu alrededor, tus hijos, tu pareja, tu familia, tus amigos. Hay quien dice que eso es ser egoístas, bueno pues adelante seamos egoístas. A veces para cuidar a los demás hace falta que te cuiden a ti, EMPEZEMOS CUIDANDONOS NOSOTRAS TE ATREVES A DARLE A TU BOTON.

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Mi marido no me ayuda en casa, ni con el bebé, ni nada

Estamos en el siglo XXI y aún hay veces que me sorprendo del grado de inteligencia de muchas mujeres, 0 o mejor dicho voy a ser buena y voy a poner 5 por las críticas. Soy mujer adulta y madre y no pienso permitir que esta sociedad enseñe a mis hijas lo que en la prehistoria era normal. Insisto no soy feminista a raja tabla solo soy mujer que lucho por nuestros derechos bajo la tolerancia 0 del machismo.

Una vez que eres madre tenemos como la obligación de hacer mil cosas mas que el papá, ‘’mamá da de comer al bebé, si el o de padre ayudando en casa con su hijafotbebe llora quiere con mamá, si hay que cambiar el pañal es la mamá la que debe de hacerlo el 98% de las veces, el baño del bebé lo hace la mamá, la madre es la que lo peina, ordena la ropita, quita los moquitos, hace la comidita, cura la pupita, ella es la que le da el paseo al bebé, la que sabe si tiene gases o simplemente es hambre y una lista sin fin de cosas que se supone que es obligatorio para la mujer…” pero ahora sí, si el hombre le da por hacer alguna de las cosas que acabo de nombrar siempre hay alguna mujer (las pocas inteligentes 0-5 que nombre antes) que te dice, -¡que suerte tienes que tu marido te ayuda…! O ese -¡te quejarás de hombre, como el tuyo pocos!

Mi marido no me ayuda con el bebé pero… ¿no es también suyo?

Perdonad pero mi marido no me ayuda en nada, incluso voy más lejos, yo no le ayudo a él tampoco. Es nuestra obligación y nuestro deber, juntos decidimos ser padres, fue algo de mutuo acuerdo, no algo en lo que yo me sintiera con el 80% de la carga mientras a él le doy el 20% tan sólo, no nos equivoquemos por llevar a nuestros hijos en nuestro vientre 9 meses no nos da a nosotras mas derecho y a ellos menos obligaciones somos padres los dos al 50% en cada uno de los casos. Mi marido no me ayuda a bañar a mi hija, el simplemente baña a su hija. El no me ayuda a darle la comida, él le da la comida… así con esta lista no acabaríamos nunca, él no me ayuda a llevar al parque a la pequeña, él disfruta en el parque con la pequeña…

Tenemos en la cabeza el típico modelo de familia en el que el reparto de tareas es machista sobre 100, el papá es el que trae el dinerito en la casa, la mama la que gestiona los gastos y por supuesto dentro del trabajo de gestora incluye a los niños, gestionar todo lo relacionado a los hijos. Pues lo siento pero en mi casa NO, ese reparto de papeles le puse fin hace algún tiempo. Yo mujer y mamá también aporto mi sueldo a mi casa, es decir trabajo dentro y fuera de casa, procesionalmente también me he desarrollado en el ámbito laboral igual que él, ¿donde esta la diferencia ahora que trabajamos los dos fuera de casa? Aún así sigue habiendo gente, y lo mas lamentable mujeres, que siguen diciendo “no es lo mismo Vicky tienes mucha suerte”.

Soy partidaria de que los roles de la mujer y el hombre debe de ser iguales a ojos del mundo y más de nuestros hijos, dejar que tus hijos vean que la mamá es la única responsable de ellos y que el papá está en un segundo plano de responsabilidad es unos de los mayores defectos que tiene esta humanidad. Hoy en día el hombre y la mujer se tendrían que repartir de modo igualitario o equilibrado las tareas que atañen a los dos, como son la casa y los hijos. No quiere decir que cada uno haga la mitad no, simplemente adaptarse a la disponibilidad de los miembros de la familia y con ello todas las tareas que se requieren.

Peor aún, la mamá no trabaja.

Hay otro caso que más allá de parecerme de la prehistoria me parece ridículo y lamentable, el papa trabaja y la mama no, perdona no conozco aún ninguna mamá que no trabaje, otra cosa es que no este dada de alta en la seguridad social, que no tenga contrato o peor aún que no tenga sueldo ninguno, pero que trabaja ya te digo yo que trabaja mas que ningún papá fuera de casa. Esa “mama que no trabaja” se levanta todos los días a las 7 de la mañana, es el despertador, la cocinera, la limpiadora, la payasa, la enfermera, la modista, la recadera, la consejera… que trabajos mas bonitos y el único pago que tenemos es la sonrisa de nuestros hijos y su felicidad, bendito sueldo que maravilla… pero No me digas que no trabajan, no me digas que por eso ya no tienen derecho a que el papa se implique en la educación de sus hijos y en las tareas de su casa sin que se le llamen AYUDA. No cariño, no dejes que te digan que el papá te ayuda a llevar al parque a los hijos, no dejes que te diga tu marido te ayudó a fregar los platos, porque no es una ayuda, es una obligación al igual que nosotras la tenemos.

Yo solo quiero que mis hijos crezcan sin saber si tender la ropa es cosa de hombres o de mujeres, que no asocien la cocina solo a la mujer, ni piensen que la plancha es cosa de la madre, que da igual quien valla a media noche a calmar su llanto si mamá o papá, que el cuento de antes de dormir sea algo aleatorio como un juego, haber quien toca hoy, que los consejos sean cosa de papá y mamá y que en la casa mandamos todos, así quiero que crezcan mis hijos “felices”.
PD: Gracias por no ayudarme. Os quiere MAMA

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Estoy cansada de hacer mágica la infancia de mis hijos

Si nuestros antepasados vieran la presión que las madres de hoy en día tenemos, pensarían que estamos locas y niño sin infancia magicaenfermas. ¿Cuándo ser una buena madre significa pasarse los días haciendo mil manualidades para nuestros hijos? Convirtiendo sus habitaciones en portadas de revista y vistiéndoles a la última moda, siempre bien combinados con toda clase de detalles. No creo en absoluto que las madres modernas quieran más a sus hijos de lo que nuestras bisabuelas querían a los suyos. Simplemente, nos sentimos obligadas a demostrarlo con ridículas y caras fiestas de cumpleaños repletas de cupcakes caseros y un sinfín de regalos. Donde quedaron esos pequeños cumpleaños que nos hacían nuestras mamas con un bizcocho y el plato de patatas y los bocadillos de mantequilla y choped. Eso ya es histórico o como dirían algunas mamis modernas demasiado cutre. Ese modelo paternal de que yo lo hago mejor que tú, la fiesta de mi hijo es mejor que la tuya, o simplemente me paso unas semanas buscando como preparar las cosas para luego subirlas a Facebook y así presumir que soy la mejor madre del mundo mundial. No tenemos por qué hacer que la infancia de nuestros hijos sea mágica. La infancia ya es mágica de por sí, incluso cuando no es perfecta. Mi infancia no fue perfecta, pero me lo pasaba muy bien en mis cumpleaños porque mis amigos venían. Lo importante no eran los regalos, ni la decoración al detalle, ni nada de eso. Nos bastaba con explotar globos, correr por el patio y comer tarta. Bastante simple, pero mágico. Es lo que recuerdo de esos momentos.

No todo pueden ser los regalos.

En Navidad, mis padres nos compraban dos regalos a cada uno, teniendo en cuenta que sus ingresos eran limitados. No había campañas que estuvieran machacando desde noviembre con las actividades que había que marcar en el calendario. No había chuches especiales navideñas, Los adornos eran el árbol de Navidad de todos los años que apenas tenían hojitas de lo desgastado que estaba, un ramillete de luces y por supuesto nunca preparábamos galletas navideñas. Lo que en realidad nos hacía felices era meternos en una cama mi hermana y yo pensando que podríamos oír a los Reyes magos. Era muy divertido intentar aguantar toda la noche despierta, reírnos juntas, y desear con ansia que se hiciera de día. Era mágico. Nunca sentí que me faltara algo. No recuerdo una sola vez en que mis padres hicieran manualidades conmigo. Las manualidades era algo que se hacía en el colegio. Las únicas manualidades que recuerdo son las que hacía mi madre en su tiempo libre. Como arreglar los pantalones, o hacer filigrana para que ese vestido que nos quedaba medio pequeño a mi hermana y medio grande a mi nos sirviera un año más.

En casa jugábamos todo el rato. Después de la escuela, volvíamos andando desde el cole, dejábamos la mochila y mi madre nos empujaba a salir de casa. Nos quedábamos con los niños del vecindario hasta la hora de cenar. Era otra época…Ahora, muy pocos de nosotros dejamos que nuestros hijos anden solos por ahí. Además, cuando éramos niños y estábamos en casa, jugábamos por nuestra cuenta. Teníamos nuestros juegos, hacíamos fortalezas con mantas, veíamos la televisión, bajábamos por las escaleras con almohadas. Nuestros padres no eran los responsables de nuestra diversión. Si se nos ocurría murmurar las palabras mágicas “estoy aburrido”, en un momento nos daban una lista de tareas.

Echo la vista atrás a mi infancia y sonrío.

Todavía me acuerdo de cómo era eso de divertirse sin preocupaciones. Hoy en día, se hace creer a los padres que lo que beneficia a los hijos es estar constantemente con ellos, mano a mano, cara a cara: “¿Qué necesitas, cariño mío? ¿Qué puedo hacer para que tu infancia sea increíble?”.

Los padres no son los que hacen que la infancia sea mágica. Está claro que los casos de violencia y abandono sí pueden arruinarla, pero, en general, la magia es algo que va en la edad. Ver el mundo desde los ojos inocentes de un niño es mágico. Jugar con la nieve en invierno cuando tienes cinco años es mágico. Perderse entre los juguetes tirados por el suelo es mágico. Recoger piedras y guadárselas en el bolsillo es mágico. Andar con un palo es mágico. Una cosa es influir en la magia de la infancia de tu hijo y otra cosa es construir TU la magia de su infancia… dejémosles ser niños, que aprendan a vivir la magia… siéntete partícipe pero que él sea el dueño de su infancia…

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Dejar de ser niña para ser mamá

Si, fui madre con 19 años algo que hoy en día es una locura, pero bendita locura que cometí hace 15 años, por que no hay mejor decisión que la que tome de ser mama joven.

Con 19 años, una vida llena de ilusiones, mariposas de colores, llenas de planes de futuro. Mil viajes en mi cabeza y imagen de niña a madreaventuras que me quedaban por vivir, terminar mis estudios, poder viajar con mis amigas y hacer locuras de esas que quedan para recordar en cada reunión. Enamorarme perdidamente de mi príncipe azul, comprarme mi casa, casarme y tener hijos… un mundo de ilusiones que cada día iluminaban mi cara.

Pero todo se derrumbo, ese sueño se rompió, todo se me vino abajo, o por lo menos eso pensaba, cuando me entere que estaba embarazada . Tenia solo 19 años y una vida por delante ¿que iba a hacer ahora? Como se lo diría a mis padres? Como iba a criar a un niño si apenas hacia unos días que había cumplido 19 años… no os puedo engañar que por mi cabeza pasaron mil cosas, tenerlo, no tenerlo… tal vez me veas como mala mamá por haber tenido la tentación de abortar, pero si la tuve y aunque ahora me siento orgullosa de no haberlo echo estuvo muy presente en mí, durante dos largos meses.

Madre joven, todo un reto

 

No puedo decir que fue una decisión fácil, fue una decisión tomada con el corazón y no con la cabeza, no pensé en mi futuro, no pensé en mi, tan solo pensé en mi bebé. Fui madre desde el momento que me entere que tenia un bebe en mi barrigota, todo paso a un segundo plano, no puedo engañar y decir que todo fue de color de rosa, hubo muchas noches de inseguridades, de miedos y de incluso lagrimas…

No quise escuchar a nadie, aunque se que me lo decían por mi bién, esas frases de: aun eres una niña, tendrías que abortar, que vas a hacer tu con un bebé, piénsatelo vas a romper tu vida, tienes un futuro por delante con el bebé ya no podrás disfrutar igual, ¡estas loca!. Odiaba esas frases y que la gente pensara por mí, sintiera por mí…

Si, es verdad era una niña, pero con las cosas muy claras, tal vez tuve que madurar mas rápido de lo normal, la verdad que si, pero era mi decisión tan solo mía y nadie podía decidir por mi. Ilusa esa gente que creía que tener un hijo siendo una niña arruinaría mi vida, no se dieron cuenta que simplemente tendría mas tiempo para AMARLE.

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¡No, no le dí el pecho a mis hijos¡ Y no por ello soy mala madre.

Hay mucho mitos, ideología , habladurías o estudios en los que dicen que lo mejor que puede hacer una madre por su hijo es darle la teta el mayor tiempo posible…

¡Tal vez lleven razón o tal vez no!

Dicen que lo mas sano para tu bebé es dar el pecho, que crea un vínculo afectivo muy grande y que el niño criado con tetafoto de bebe y mama siempre será más sano, que el que se cría con bibi… Perdona, pero estamos en el siglo XXI, y aún hay personas que cuando dices- no le doy el pecho a mi hijo- te miran con cara rara, como si fueras la peor madre del mundo mundial. Entiendo que es bueno para el bebé y también para la economía de la casa, pero de ahí a ser una mala madre si decides no darlo hay un gran paso de gigante.

Cuando me quedé embarazada de mi primer hijo siempre pensé en darle el pecho, me habían descrito ese sentimiento ”tan bonito”, que había noches que soñaba estando yo sentada en mi sillón con mi bebé en brazos, mamando de mi pecho y de mis ojos saliendo corazones y embozando una gran sonrisa de felicidad. Cuando me preguntaban -¿vas a dar el pecho? -siempre respondía, -¿lo dudas?-. Me habían metido tantas maravillas en la cabeza de amamantar a mi hijo que veía ilógico que una madre decidiera no darle el pecho a su recién nacido ”con lo maravilloso que era”.

En las clases de preparación al parto recuerdo a una matrona que nos decía que la única vía posible de alimentación al bebé era dar el pecho, ”excepto” que la madre no tuviera nada de leche y no tuviera otro remedio. Te hacía sentir mal el simple hecho de pensar no darle el pecho… Nos decían; -que no os vayan a engañar que todas absolutamente todas la mujeres pueden dar el pecho a sus bebes-, en cada una de las clases lo repetían 3 o 4 veces… Así que allí estaba yo ansiosa de darle el pecho a mi bebé al menos los 6 meses que recomienda la OMS.

El momento de amamantar a mi bebé recién nacido.

Y llego el momento de la verdad, ese día que llego mi bebe y nada mas nacer me lo pusieron en el pecho y con gran ansiedad el pobre buscaba mi teta para amamantarse, bueno entre la anestesia y las horas de parto y que el pobre no sabia succionar la verdad, que no me entere de nada. Durante los dos siguientes días estuve enseñando a mi bebe a que aprendiera a coger el pecho como me habían enseñado, mas o menos, media hora en cada pecho, y entre llanto y llanto por que no comía y la desesperación mía de verlo así, imaginar que el sueño ese del que hable, yo en el sillón y todo de maravilla paso a ser un infierno, lleno de llantos, sueños y desesperación.

fotos de amamantar bebes

Y de repente ‘TILIN’ toco la campana y el niño pego el primer chupetón, ¿pero no se suponía que esto era maravilloso? Dios que dolor… recuerdo que como buena mamá aguante esos 30 minutos en cada pecho que el niño succionaba y succionaba, madre mía que sensación mas… ¿maravillosa? No, esa no era la palabra, la palabra era DOLOR, si DOLOR y mucho, creí que con el tiempo me acostumbraría y comprobé que no, que llevaba mas de dos semanas y prometo que lo que se suponía que era el momento mas maravilloso de mi hijo, ‘‘el comer’’, para mi era un infierno del cual todo mi día estaba adentrada en él. Prometo que había veces que deseaba que se le pasara la toma mientras dormía para no pasar por ese momento de locos… en el fondo me hacia sentir tan mal, me hacia sentir mala madre por que sinceramente NO quería dar el pecho a mi hijo y eso por lo que la gente me decía es de no tener consideración. -¡Tener un hijo es un sacrificio¡, ¡ahora sabes lo que es ser madre¡, ¿desde que nacen estas sufriendo eh?- Esas cositas me decian…

Pues no, mis queridas protectoras de la alimentación materna, de las súper mamas por que le dieron el pecho a sus hijos hasta que tenían 2 años, yo no le di el pecho más a ninguno de mis hijos al primero 2 semanas y no aguante mas. Llamarme mala madre que lo aceptaré, pero me negaba a sufrir en el momento mas maravilloso de mi hijo, me negué a no disfrutar de su sonrisita mientras su estomago se llenaba, me negué a llorar mientra tenia a mi bebe en mi pecho, me negué a la lactancia materna. Y no me siento mala madre al contrario me siento la mejor de la madres, con mi caja de polvos de leche, mis biberones chulos, y con cada una de nuestras sonrisa juntos…

La lactancia materna no es una obligación es una opción, es algo tan personal que solo una madre sabe cual es la decisión correcta para su hijo. No hagas caso a las malas leguas, arpías, que intentan hacerte sentir mal por tomar la decisión de no amamantar a tu hijo, que las hay y por desgracia cada vez mas. Piensa que tú solo tú eres la única que puede decidir como disfrutar de la alimentación de tu hijo.

No seré yo la que diga que no le des el pecho a tu hijo, si puedes y disfrutas, hazlo por que si no hay dolor tiene que ser maravilloso. Pero nunca, lee, nunca te sientas mala madre por no hacerlo. Por que hagas lo que hagas serás la mejor MAMA DEL MUNDO si tu quieres.

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